26.8.11

Lo práctico mata lo mágico

Porque la voluntad pura, no saciada con el objetivo, liberada de la codicia del resultado, es en todos los sentidos perfecta., Aleister Crowley.

* * * * * *

Si en el encuentro buscas, y buscas el encuentro, y si todo esperas, y si sobre la mesa descubres la baraja de cartas entera, y si las preguntas que formulas son siempre las adecuadas pero nunca las correctas, y si te comportas como si supieras, y si crees de verdad que sabes, y si no te rebelas más que cuando cabe rebelarse, y si entiendes pero no comprendes, y si olvidas lo ansiado en lugar de perseguirlo, si te basta con desbancar cada anhelo trascendente...

Se te agrieta el corazón.

25.8.11

Educar

Montaje realizado por Caïm a partir de dos fragmentos de viñetas anteriores realizadas por Andrés Diplotti de La pulga snob y Cupido de Mi Clon Malvado.


12.8.11

No puedo dejar de ser yo. Aunque finja ser otro, soy yo finjiendo ser otro.
No puedo dejar de ser espontáneo. Aunque trate de serlo, ¿no es este tratar espontáneo? ¿No surge de la nada? ¿No surge de "algún lugar" al que no tenemos posibilidad de llegar o conocer? ¿No es ese "lugar" yo mismo?
No importa que esté pensando en el pasado o en el futuro, pues, ¿no es justamente en este instante presente cuando lo estoy haciendo?
No puedo dejar de estar aquí, en este lugar, por mucho que piense en otros lugares, cercanos o lejanos.
¿No ha sido mi estancamiento, el libre fluir de los sucesos?

11.8.11


Algunas personas toman decisiones.
A otros, a veces por impulsivos, a menudo por rezagados, son las decisiones mismas quienes nos toman a nosotros.

Lo que poseemos, en cualquier caso -llámalo defecto o llámalo virtud-, es la capacidad para dejarnos llevar. No cultivamos el desapego -eso tendría demasiado de voluntario, de racional-, nos crece por dentro, nos sale solo, lo criamos inconscientemente.

3.8.11

La lógica de la modernidad


La lógica de la modernidad implicaba su imposición al mundo entero y condenó a los blancos al fatum de la raza de Caín: nadie podía escapar a la homogeneización, a la mistificación de la especie. Cuando los negros intentan blanquearse, se convierten en el espejo deformante de la negrificación de los blancos, automistificados desde el principio por su propio dominio. El decorado de la moderna civilización multirracial no es más que un universo de ilusiones ópticas en el que se ha falsificado todas las singularidades de raza, sexo y cultura hasta convertirlas en una parodia de sí mismas. De forma que es la especie entera la que, a través de la colonización y la descolonización, se autoparodia y se autodestruye en un gigantesco dispositivo de violencia mimética en la que se agotan tanto las culturas indígenas como la occidental, ya que esta última no ha triunfado en absoluto y, de hecho, hace tiempo que perdió su alma.

La agonía del poder, Jean Baudrillard. Ediciones Pensamiento.

1.8.11

Agua

Me cuesta el agua como la guerra, pero me da resultados.
No como la guerra.

Me aguanto hasta darme cuenta de que lo elijo yo,
personalmente,
el aguantarme,
porque soy yo quien quiere quejarse.
Alguno diría quéjate entonces.
Pero lo hago a menudo sólo porque si,
por quejarme y punto.

El fuego derritió el hielo y al fin,
a pesar de todo,
me siento líquido:
lo he deseado toda la vida.
Arder ha tenido sentido pero,
es momento ahora para otra cosa.

29.7.11

El suicida


 Es erróneo llamar suicidas sólo a las personas que se asesinan realmente. Entre éstas hay, sin embargo, muchas que se hacen suicidas en cierto modo por casualidad y de cuya esencia no forma parte el suicidismo. Entre los hombres sin personalidad, sin sello marcado, sin fuerte destino, entre los hombres adocenados y de rebaño hay muchos que perecen por suicidio, sin pertenecer por eso en toda su característica al tipo de los suicidas, en tanto que, por otra parte, de aquellos que por su naturaleza deben contarse entre los suicidas, muchos, quizá la mayoría, no ponen nunca mano sobre sí en la realidad. El <suicida> -y Harry era uno- no es absolutamente preciso que esté en una relación especialmente violenta con la muerte; esto puede darse también sin ser suicida. Pero es peculiar del suicida sentir su yo, lo mismo da con razón que sin ella, como un germen especialmente peligroso, incierto y comprometido, que se considera siempre muy expuesto y en peligro, como si estuviera sobre el pico estrechísimo de una roca, donde un pequeño empuje externo o una ligera debilidad interior bastarían para precipitarlo en el vacío. Esta clase de hombres se caracteriza en la trayectoria de su destino porque el suicidio es para ellos el modo más probable de morir, al menos según su propia idea. Este temperamento, que casi siempre se manifiesta ya en la primera juventud y no abandona a estos hombres durante toda su vida, no presupone de ninguna manera una. fuerza vital especialmente debilitada; por el contrario, entre los <suicidas> se hallan naturalezas extraordinariamente duras, ambiciosas y hasta audaces. Pero así como hay naturalezas que a la menor indisposición propenden a la fiebre, así estas naturalezas, que llamamos <suicidas>, y que son siempre muy delicadas y sensibles, propenden, a la más pequeña conmoción, a entregarse intensamente a la idea del suicidio.

El lobo estepario, Hermann Hesse.

27.6.11

Feingefühl

Que no te importe. Que sepas, en el fondo de tu corazón, que las acciones de los demás les pertenecen.
Que las aceptes. Que consigas asumirlas como ajenas. Lo que hagan los otros es cosa de ellos.
Quien te causa daño a propósito, quien te traiciona, se denigra a sí mismo en primer lugar.

Ni siquiera la decepción debe afectarte. No dejes al cinismo corromperte.
Lo hermoso existe. Pero no todo el mundo consigue mantenerlo.
No siempre permanece.

Las relaciones poseen un importante factor inconsciente pero, sin la parte consciente, sin el esfuerzo, la voluntad, la idea de saber que hacemos lo que queremos estar haciendo y no otra cosa, sin nosotros, mueren.

La idea de que las relaciones deben mantenerse por sí mismas, como si bastara con dejarlas corretear libremente sin preocuparse por ellas, resulta tan absurda como el otro extremo -tan propio de nuestra sociedad como el primero-, de que, para que funcionen, se requiere autoridad e imposición. Al igual que con los niños, las relaciones entre personas son criaturas maravillosas. Desidia o totalitarismo, dicotomía de imbéciles; se trata, en última instancia, de cuidado. De saber prestar la atención y el cariño necesarios para que todo funcione.

Luchemos por lo que amamos que, en el fondo, no es más que luchar por nosotros mismos.
Quien puede traicionar lo que ama, se traiciona a sí mismo y por tanto es suyo el fallo.
Y esperemos que, con suerte, logre algún día superarlo.

26.6.11

No hay más realidad que la que tenemos dentro


No debe compararse con los demás; y si la naturaleza le ha creado como murciélago, no pretenda ser un avestruz. A veces se considera raro, se acusa de andar por otros caminos que la mayoría. Eso tiene que olvidarlo. Mire al fuego, observe las nubes; y cuando surjan los presagios y comiencen a hablar las voces de su alma, entréguese usted a ellas sin preguntarse primero si le parece bien o le gusta al señor profesor, al señor padre o a no sé qué buen Dios. Así uno se estropea, desciende a la acera y se convierte en fósil.

(...) No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de seres humanos vive tan irrealmente; porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría.
Demian, Hermann Hesse. Alianza Editorial.

rtyuikol

Te miran y dirían que te portas demasiado bien.
Otros, que eres demasiado extremo. A veces.
Los estados de ánimo suben y bajan. Suben, bajan.

Estoy en casa, donde los elefantes,
y las mujeres y los tejones
y los gatos y los tigres salvajes
y los cocodrilos.

Un cuerpo inerte sobre la arena
los pájaros sobrevolándolo
huelen vida, no muerte.

Ella se mueve a mi alrededor, reluciente.
Me explica el mundo entero con sus ojos.
Tiene labios de oasis y tierra fértil.

"Vive tu vida como si esculpieras una obra de arte."

La salvación

Con objeto de hacerse libre, al hombre civilizado sólo le queda una vía de salvación: desaprender y purgarse, purificarse hasta llegar, con esfuerzo y sacrificio, a parecerse a su hermano santo: el hombre salvaje.

21.6.11

En busca de nosotros

Recuerdo lo que llamé la mayor de las traiciones y culparme a mí mismo por ella. De día y de noche pero, sobre todo, de noche.
Recuerdo mirarme ante un espejo ajeno, con arrebato mutante pero extraño, no buscándome sino ansiando mostrarme como pensaba que los perdidos me querrían.

Frenético y desesperado, como sangre que huye de una herida mortal, sin noción de tiempo pero sujeto al tic-tac de los relojes. Sólo quise gustarme, adorarme, descubrirme. El exterior inerme, ¿sabe alguien qué buscan en uno quienes lo abandonan? No te adaptas, ¡no lo busques!, el mundo no se adapta a nadie.

Un instante de luz perfecto que arde, que explota, irremediable, irrepetible. Hazte hermoso y brilla, como los astros, las supernovas, el cielo y el infierno. No tiene sentido tomar a la luna como ejemplo si al final no hace más que reflejar al sol sobre las aguas del mar.
Arrojarlo todo, sin miedo, a la pira de lo antiguo, lo eterno vuelve, lo efímero desaparece.
Ámate como a Dios mismo. No hay otro, ¡o no lo habrá mientras lo persigas!

¿Qué clase de aristócrata se arrastra como un esclavo? Contonéate, como un meteorito que supera la atmósfera, como un pavo real, como el gallo en el corral que ignora deliberadamente la jaula -destroza la jaula y escapa si te ves capaz-.

Convéncete de merecerlo todo.
Los manjares, el templo, el paraíso, el amor; no luches por causa alguna que no sea tu propia causa, no pelees por nada que no te desgarre el alma y desde luego no te brindes deseo que no te queme dentro.

No me juzgo como humano, ni como animal, no me corresponde. Ni a mí ni a ti ni a nadie. Alcémonos. Hacia arriba, hasta rozar las nubes. Lleguemos a lo más alto. Y superémoslo.

Entropía (Mr. Nobody)

Para acceder al vídeo, hacer click aquí.

16.6.11

Aún más mentiras

Miremos donde miremos,
vemos sólo una gran mentira,
estamos de acuerdo, amigo mío.
Pero, a diario,  peores cosas
me encogen más el alma.

Aún peor que este bio-imperio
y que la máquina de muerte
que nos rodea y atraviesa,
las mentiras que me entristecen,
las que más me entristecen,
las han dicho, en primer lugar,
los posteriormente desconocidos
que una vez llamé hermanos,
me acuerdo de todos ellos.

Y aún más mentiras,
las que dije a los demás,
y las que me conté a mí mismo,
aunque en el momento de decirlas,
pienso, amigo mío,
que aún me las creía.

Más horrible que toda paranoia,
que cualquier conspiración,
peor que este desasosiego
de no poder creer nada en absoluto,
so pena de creerlo todo al mismo tiempo,
aún peor que este gran miedo,
de temerlo todo,
de no encontrar jamás un hueco en la colmena,
de vagar para siempre por el desierto,
como un profeta, o un loco, o ambas cosas,
aún peor que la certeza de no poder salir
nunca, nunca, nunca, nunca, nunca,
porque no hay adonde ir,
porque no está en ninguna parte
porque perseguimos lo inalcanzable
una realidad que nos acune,
la coherencia de algo,
de cualquier cosa,
que el mundo funcione,
o que parezca funcionar,
que la miseria cese
o que dejemos de verla,
que la noche siga al día,
pero de verdad,
que tengamos niños alegres,
creciendo en libertad,
no atontados,
ni carne de cañón,
ni el blanco fácil,
de ningún monstruo malnacido,
porque el mundo de ahí fuera no sea
nunca nunca más
una boca armada con dientes afilados.

Mientras tanto sonrío,
o lo intento, amigo mío,
con la pretensión ridícula
de que la vida me sonría,
pero entonces, ¡agua fría!,
y tantos cubos como me caen encima,
mi cara entera transforman en mueca
mientras me susurro en voz baja,
con los ojos encendidos,
no pasa nada, no pasa nada,
todo va a mejorar,
qué me importa el agua
si tampoco soy de azúcar

11.6.11

Desintegración

Mi familia explotó. 
Mi mundo se resquebrajó. 
Mis ideas,
que solían expandirse hacia afuera,
hoy se me clavan hacia dentro. 
La tribu se dispersó. 
La conciencia de grupo se esfumó
como si jamás hubiera sido nada más que humo.
La confianza y seguridad
devinieron confusión y miedo. 
Cualquier posible explicación
apenas superó el estado de excusa.
Nunca me he recuperado.
Estoy hecho pedazos.
Las chispas van y vienen.
Animan el cadáver.
A veces brillo con pasión.
Otras sólo sobrevivo.
Extraño pensar que la perfección podía durar.

22.5.11

: )

Cada traición efectuada por parte de aquellos que debían profesarnos amor, amistad o, al menos, respeto -habiendo compartido con nosotros cercanía, experiencias, vivencias, historias, momentos-, podemos tomarla con alegría: representa a todas luces una sorpresa, ¿y a quién no alegran las sorpresas?

16.5.11

Perdidos

En el fondo se trata de eso.

El pasado, todo lo que un día vivimos, todo lo que era pero ya no es, el mundo tal y como lo conocíamos, pero que ya no parece el mismo. Y la vida que teníamos, pero que ya no tenemos, o que ya no nos recuerda ni por asomo a la que vivimos ahora, aquí, en este momento.

En el fondo se trata de eso.

El pasado no es más que una historia, o muchas historias, que nos contamos a nosotros mismos para entender, para justificar, para explicarnos el momento presente. Para comprender por qué nos encontramos donde nos encontramos en este preciso instante.
Porque, en realidad, no tenemos ni puta idea.
De ninguna manera sabemos, ni podemos saber, de dónde venimos, ni adónde vamos, ni cómo hemos llegado aquí.
Y probablemente no lleguemos a tenerla jamás.

Perdidos en todo momento, en constante viaje, hacia todas y ninguna parte, en interminable movimiento.
Como manecillas de reloj que han aprendido a relativizar el tiempo, y ahora quieren -pero no pueden-, dar marcha atrás.

3.5.11

Fluctuaciones

Me obsesiona el conflicto: el conflicto de buscar una obsesión.
Me atormenta la emoción: buscar la emoción de la tormenta.
Siempre en guerra: Ansiamos paz pero no creemos en ella.
¿Tú te la crees? Yo pocas veces me la creo.
Pero me encanta. O me encantaría.
Y creerla significa crearla.
Sin fe no habría -no hay- nada.
Como forzar a las estrellas a no ser más que objetos astronómicos que brillan con luz propia.
Como diseccionar cada milagro hasta hacerlo niebla que se desvanece...
Como perros persiguiendo su propia cola.

Bajo nuestra responsabilidad.
Y bajo nuestra supervisión.
En aquello que hacemos y en aquello que no hacemos.
Responsables de todo lo bello y hermoso...
...y también de la tragedia que hay en nuestras vidas.

23.4.11

La anarquía es para amantes

Efímero o eterno

Jugamos a los contrarios, hielo y fuego, decidimos con palabras si el amor es, o no, eterno, nada dura para siempre o no cambiaré nunca. Cada cual escoge su bando y alza su bandera. Los del efímero Carpe Diem (oh, venga ya) cara a cara con los románticos que buscan trascendencia (lo entiendo amigos, pero seguid leyendo): nadie queda fuera, ni solo, todos podemos elegir una jaula.

Sin embargo, sólo el cambio permanece inmutable. Decimos que vivimos en una casa, y con alguna persona en concreto, y en unas condiciones específicas. Pero todo cambia sin parar. Esa casa en la que vivimos, ¿nos encontramos siempre dentro? Quizá dormimos todas las noches en la misma cama, ¡pero quizá no! Y esa persona con la que vivimos, ¿se halla siempre a nuestro lado? ¿Nunca se marcha? ¿Nunca sale sola? ¿No nos separamos jamás de ella? Joder, quizá sólo mientras dormimos, ¡pero ahí lo tenéis! En sueños cada cual camina dentro de su propio mundo.

Algunos sentencian que toda relación termina pero, ¿de qué relación hablan? No soy la misma persona siempre. Solo o acompañado, mi estado de ánimo cambia, así como mis circunstancias. Ella o él -me dicen- no estará a tu lado siempre -y asienten satisfechos y condescendientes-, ¡amigos! ¡Nada nuevo bajo el sol! De hecho, él o ella no siempre están a mi lado. No siempre me acompañan. Nos gusta pensar que estamos juntos -porque nos amamos o damos alas mutuamente-, pero sabemos -porque hay que saberlo-, que sólo el tiempo que pasamos juntos estamos, verdaderamente, juntos. El resto del tiempo los otros están donde están los otros -y tal vez en mi corazón y pensamiento-, y yo estoy donde estoy yo -tal vez también en el corazón y pensamiento de los otros-. Lo demás, pura abstracción, que realizamos con tal frecuencia que hemos naturalizado hasta no ver más allá de ella -ni tampoco a través de ella-.

No hay UNA ÚNICA relación teniendo lugar
,
¡estoy yo mismo relacionándome con todo!

Si elijo dedicar mis atenciones especialmente a alguien -porque me da la gana-, ¿acaso significa eso que estamos abocados inevitablemente a acabar enfadados (hay muchos amargados y decepcionados contando esta historia ahí fuera)? ¿Sabemos si querremos hacerlo en el futuro y toda la vida? No. Sabemos lo que ocurre ahora. Sabemos lo que queremos ahora. Sabemos lo que nos gusta ahora. Creer que por fuerza en algún momento dejaré de ver a alguien para siempre -el amor termina, dicen- tiene tanto sentido como pensar que permanecerás junto a alguna persona para toda la eternidad -o hasta que la muerte os separe-, ¡ninguno!

No pretendo desanimar a la gente. Al contrario, abogo por la fe tanto como por el análisis crítico. Pero huyamos de racionalizaciones tanto como de generalizaciones. Nos llevan al absurdo -un absurdo poco interesante-. La vida no tiene nada que ver con absolutos. Ocurre, sin más.

Los caminos confluyen, una y otra vez, y  ahora mismo tú y yo coincidimos, ¡alegría! No sé cuánto durará, ¡ni siquiera sé si acabará! No tengo ni la más remota idea, baby. Ninguna.

Pero en este preciso instante, y si por mí fuera, duraría para siempre. Y eso es todo lo que tengo que decir. Por ahora.

15.4.11

En pedazos pero entero

Escribo mi vida a dos manos. Con rima o sin ella, a menudo hay poesía. Hay fuego. Me quemo. Entonces la emborrono. La mancha pasa de los ojos a la ropa; camiseta, expectativas, pantalones, esperanzas, zapatos, sueños, todo queda irreconocible. Todo menos yo. No importa la ciudad sino los abrazos y los besos. Sólo dejo de sentirme extranjero entre brazos sinceros. Siempre hacia adelante, aunque no exista delante. Si muriera y me enterrasen, aviso a quien lo haga que se guarde de poner clavos en mi ataúd. No quiero obstáculos si cualquier noche me da por levantarme.

Romeo's Distress

Nos guardamos los miedos. Nuestros pánicos, fobias y horrores personales.
Nos cercamos con esa coraza indestructible para que nadie nos toque.

Roza nuestra piel pero no la atravesarás nunca. Jamás.

Giramos la llave en la cerradura para posteriormente tragárnosla. Por mucho que duela. Por muy incómoda que resulte cayendo por la garganta.
Lo cubrimos todo con maquillaje. Los miedos, la coraza, la piel, la cerradura, nosotros, la garganta. Y tratamos de alzar los ojos para vencer el insuperable peso de los párpados que, como telón de una obra de teatro terminada, busca cerrarse.
Pero en vano. Exangües; quien nos mira no nos ve. Quien no nos mira, nos ve inermes. Abandonados. Nos abandonamos, nos dejamos abandonar.

Pensamos en los problemas. Les damos vueltas sin girarlos, sin aprehenderlos. Los percibimos en nosotros o en los demás. Quizá en nosotros y en los demás. Pero pocas veces en su sitio, en medio. En esas conexiones infinitas que establecemos con el mundo, en las marañas interrelacionales que entretejemos. Entre los cuerpos.

El amor es siempre nuevo. Familiar pero desconocido. Musicalmente irrepetible.
Pero uno aprende. No mientas, no ocultes. Ábrete. El amor requiere esfuerzo pero surge solo. Espontáneo y visceral, como tirones de pelo, como mordiscos en la piel del cuello, como la carne y el sudor y los jadeos.
Como pasar noches llorando. Como orgasmos con ojos enrojecidos.

La magia funciona. Creedme, lo he visto y comprobado. La tengo en mis manos. Pero depende tanto del ánimo, depende tanto del espíritu, que cuando todo pierde sentido nos desahogamos contra ella.
Nos reprochamos cualquier instante de debilidad, de credulidad.

¿Cómo pude creer que tendría poder sobre los acontecimientos? ¿Que mi vida sería como yo la dibujase? ¿Que los deseos pueden cumplirse y los sueños hacerse realidad? ¡Pobre idiota, siempre fantaseando!

Olvidamos que solía funcionar. Y así nos maltratamos, empalidecemos deprimidos y decepcionados, trastocados, flotando ingrávidos, columpiados por un azar algo malévolo, desnutridos y casi llorando -las lágrimas salen cuando menos las esperamos y con cuentagotas, pero los ojos no recuperan nunca su alegría-, nos miramos al espejo esperando que nadie note como resbala por nuestra cara la pintura, como se cae a trozos la máscara de cordura.

Nos preguntamos cuánto más tiempo aguantaremos de este modo pero erramos el tiro. Si por aguante fuera, siglos enteros pasarían sin cambiarnos. Preguntémonos, entonces, por qué lo hacemos. Por qué lo soportamos.

Ya no tengo miedo, digo. Pase lo que pase, suceda lo que suceda, todo estará bien. No tengas miedo, digo.

La honestidad funciona en doble sentido. No puedo contarte cómo me siento si no me cuento cómo me siento. Lo hago y los temblores desaparecen. Me imagino en cualquier otra parte, me veo haciendo cualquier otra cosa, me suelto. Destierro la miserable auto-complacencia y la complaciente auto-conmiseración. Me relajo. Lo doy todo por perdido. Me da igual.

Y entonces, mar en calma. Dentro de mí, a mi alrededor. Nada puede turbarme. Pero todo sale bien. No sé por qué coño, pero funciona.

Cuando nada puede salir mal, nada sale mal.

11.4.11

"Todo en su sitio"

a Lotta:

Cuando se encuentran el hombre irresponsable y la compleja e inefable belleza de lo espontáneo y accidental, como la de la naturaleza -encarnada quizá en una mariposa o una flor-, lo primero que se le ocurre al hombre en su fascinación e impotencia -pues nada tiene que ver con la creación de esta manifestación de la misma vida-, es atraparla. Corta la flor o atrapa a la mariposa, con objeto de llevársela consigo, separándola del contexto en que la encontró -olvidando que esta ruptura entre individuo y entorno se da tan sólo en su mente de animal trastornado-; y al ver esta flor marchitarse, tras comprobar que la mariposa no vuela, o directamente fallece, se desespera, incrédulo, preguntándose qué hizo mal.

Yo, que he arrancado flores de su tierra, que he visto a mariposas perder parte de sus capacidades por mi culpa, te miro y me juro a mí mismo que nunca jamás voy a tratar de poseerte, de acapararte; eso me asusta más que cualquier otra catástrofe, de la que al menos no tendría responsabilidad ninguna.

Me quedo cerca, miro a la flor en la tierra, observo a la mariposa volar, la sigo por el mundo, con todo el cuidado y la delicadeza de la que dispongo, y me conformo con no asustarla, con ganarme su confianza, con causarle la suficiente simpatía como para que me eche de menos si un día mira atrás y no me encuentra, o si viaja más rápido de lo que yo pudiera seguirla, o si florece en alguna parte a la que no tengo acceso.

Y ya que ni nuestra flor, ni tampoco nuestra mariposa, tiene ninguna obligación para con nosotros, esperemos al menos no llegar a cansarla nunca.

La gente que arde


Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un «¡Ahhh!». ¿Cómo se llamaban estos jóvenes en la Alemania de Goethe?
En el camino, Jack Kerouac. Editorial Anagrama, 1989-1997.

5.4.11

Devoción por lo Auténtico [III]

Las vísceras del Juez

La razón instrumental pertenece a los adultos. No necesitaba que nada tuviera una función específica y, en cualquier caso, podía inventármela. El valor de cambio pertenece a los adultos. Las cosas valían lo que yo quería que valiesen, ni más ni menos. El océano y una piscina podían intercambiarse, según el momento.
El deseo sexual pertenece a los adultos: yo no quería acostarme con nadie, me enamoraba.

No me parece difícil hacerme a la idea de que todo acaba. De que nada dura para siempre. De que sólo el cambio permanece constante. Lo he oído muchas veces. Aprende lo máximo de las personas y de cada relación que mantengas. No te aferres a nada. Ya. No se necesita una carrera para comprender esta idea. Nos deslizamos por la vida sin pena ni gloria y permanecemos en paz con nosotros mismos. Lo difícil está en obviarlo. En elegir la eternidad. Mañana podríamos estar muertos pero nadie me robará este horizonte. Este beso. Esta mirada. La adrenalina, la victoria, la fuga, el encuentro.

No puedo rodearme de escépticos si quiero mantener las ganas de vivir. Eso que otros llaman madurez me aburre. Asumir que todo da igual. Que todo vale lo mismo. Que la gente viene y va. Acontecimientos, oportunidades, llámalo como quieras. Me hace sentir menos que nada. No quiero soltarme. Ni progresar. No me interesa el vacío. No busco aprender, aunque lo haga por accidente. No me importa crecer ni mejorar. Persigo mis obsesiones mientras dura la existencia. He visto mis expectativas cayendo en picado. He vivido los milagros. He llorado y he reído y me he convertido a veces en la persona más decepcionada de la Tierra.

Pero no importa. Porque no puedo rendirme. De tanto andar sin rumbo olvidé el camino a casa.

3.4.11

Recuerdos a la deriva III

* * * * * *
El universo no sabe por qué existe y esta idea, que tanto sufrimiento le causa, se abre camino.
Se expresa a través de mí, de la sociedad y de la especie. Individual y colectivamente.
No sólo desde todas partes: hacia todas partes.

Eliminado todo vínculo con el futuro, perdemos el contacto con el presente.
Un pasado reciente caracterizado por la ruptura nos depara una vida confusa.
Mientras más te alejas de ti mismo más real te parece todo lo demás.

Veo al ojo que me mira e intuyo la mirada. No sé nada más.
Todo aquello que doy por imposible simplemente doy por imposible.
Siento vértigo al comprobar que todo encaja.

2.4.11

Devoción por lo Auténtico [II]

Las imprescindibles armas del Juez

Frente a la mentira que se nos impone, persigamos verdades.
Ante la frivolidad que nos rodea, profundicemos.
Contra el hedonismo que se nos predica, aceptemos el sufrimiento.
Frente a la auto-complacencia, ejerzamos auto-crítica.
Ante la pereza generalizada, impliquémonos.
Contra la vanidad, relativicémonos.
Frente al descreimiento, alcemos contravalores.
Ante los demás y nosotros mismos, evitemos las excusas.
Contra el vacío moral, sigamos códigos propios.
Frente a la prisa, tengamos paciencia.
Ante la decadencia, exijamos belleza.
Contra la fe, cinismo.
Y contra el escepticismo, magia.
Frente al hiper-racionalismo, los sentimientos.
Ante lo absurdo, actuemos con seriedad.
Contra los dogmas, sonriamos.
¡Frente al futuro individual, presente colectivo!
¡Ante el aislamiento, asociaciones de egoístas!
¡Contra la religión, auto-deificación!

Devoción por lo Auténtico [I]

El difícil y largo camino del Juez

Todos a lo largo de nuestra vida juzgamos. Juzgamos situaciones, acontecimientos. Juzgamos a otras personas. Juzgamos lo dicho y también lo hecho. Y, algunos más y otros menos, nos juzgamos a nosotros mismos. En nuestro interior todos llevamos un pequeño juez. Sin embargo, pareciera que dicho juez está irremediablemente abocado a la parcialidad. A interpretar la realidad de una manera completamente sesgada; vemos la paja en el ojo ajeno y justificamos de paso todo aquello que pensamos o llevamos a cabo. Lo que el refranero popular ilustraría con las célebres frases "haz lo que yo diga pero no lo que yo haga" o "donde dije digo ahora digo Diego". Nuestro juez suele, con excepciones, celebrar las decisiones que tomamos en detrimento de aquello que rechazamos y nos compara, positivamente, con los demás. Por regla general, nosotros llevamos razón y los otros se equivocan.
Y, montados en este barco que hace aguas por todas partes, nos dejamos llevar en el inmenso océano de la vida, haciendo de la inconsciencia una virtud y de la hipocresía una bandera. Pero, ¿y cómo evitarlo?

Existen, efectivamente, numerosas limitaciones de toda índole que nos impiden analizar con verdadera objetividad los hechos, las personas y las circunstancias, muchas de las cuales aparentemente no podemos desprendernos. Como presos de una maldición, tomar consciencia de ella no la hará desaparecer. Hay, sin embargo, un método que propongo: atreverse a desenmascarar cada una de estas limitaciones para descubrir de cuáles podemos prescindir y de cuáles no.

Por ejemplo, no hay manera de luchar contra el hecho de que cada individuo experimenta la realidad de un modo distinto, configurado no sólo de forma biológica, sino social, cultural y experiencial, lo que nos hace únicos e irrepetibles. Desde este punto de vista, alcanzar la verdad se nos hace imposible: vemos que no hay una sola verdad, sino muchísimas. Una por cada cabeza pensante, al menos.

Esto podría desanimarnos: habiendo una verdad por cada individuo, no existe ninguna común a todos. Pero no demos por sentado nada todavía. ¿Acaso, los que pensamos, estamos a salvo de la mentira? En la medida en que usamos nuestro juicio para justificarnos frente a los demás, nos incapacitamos para hallar no sólo la verdad, sino nuestra verdad. A modo de orejeras, como el jinete con el caballo, nos inducimos a seguir siempre hacia delante, sin duda posible. Recurriendo al auto-engaño, nos convertimos en víctimas de nuestra propia auto-complacencia: preferimos echar balones fuera a enfrentar nuestras propias contradicciones.

¿Qué clase de jueces estamos fomentando de este modo? ¿A qué puede conducirnos este camino?

Una respuesta rápida que anule todo conato de disonancia cognitiva, y evite la molestia de confrontarnos con la incoherencia, tal vez nos deje satisfechos pero no nos beneficiará en absoluto.
Si alguien nos causara un inmediato rechazo, siguiendo la idea de que aquello que odiamos puede encontrarse ante todo en nosotros mismos, debiéramos al menos preguntarnos: ¿en qué medida me comporto tal y como lo hace este individuo que tanto me molesta? ¿Qué parte hay de él o ella en mí? ¿Por qué rechazo estas actitudes? ¿De qué no me gustaría que me acusasen? ¿A quién no me gustaría parecerme? ¿Por qué?

Llegado el caso, no obstante, de que alguien nos cause algún tipo de perjuicio directo o indirecto y ante la opción de ignorarlo y hacer como si nada, recomiendo valorar la importancia de esta persona en nuestras vidas. Si se trata de alguien relevante, como un familiar o un amigo, ¿no deberíamos comentarle cómo nos sentimos? ¿No habríamos de sincerarnos y tratar de hacer ver por qué lo que ha pasado nos duele o molesta? ¿Acaso dudamos de nuestra capacidad para intervenir en la realidad y modificarla? ¿Acaso nos basta con alejarnos de esta persona a quien, quizá, nadie ha explicado jamás lo desagradable de su comportamiento? Nadie puede negarnos lo cómodo que se está cuando uno simplemente pasa de todo lo que le cause esfuerzo, ¡pero no llamaría yo a esto vivir sino vegetar!

Si alguien me traiciona, y yo no me quejo, estoy acostumbrando a esta persona a traicionar a otras. Con mi aquiescencia, le permito creer que puede actuar de esta manera sin esperar represalias de ningún tipo por lo que, probablemente, siga haciéndolo durante su vida. Del mismo modo, si yo traiciono conscientemente a alguien, me hago a mí mismo indigno de toda confianza por parte de los demás, quiera yo admitirlo o no.
Si alguien me invita a algún evento y rápidamente me excuso para no sólo no asistir sino además evitar tener que decir por qué no me interesa acudir, ¿qué estoy diciendo de mí? Y si quien nos invita se considera, además, amigo nuestro, ¿por qué no sencillamente decir la verdad? Si no nos gusta, si no nos apetece, si no queremos participar en algo, ¿qué nos cuesta expresarlo? ¿Tan fácil nos resulta mentir? ¿Tan jodida la honestidad?

Todos tenemos la responsabilidad de dejar de representar el mundo que detestamos y comenzar a fomentar a nuestro alrededor el mundo en que nos gustaría vivir. ¿Cómo podemos calificar de indeseable a nuestra sociedad y seguir reproduciendo, a pequeña escala, los mismos comportamientos que criticamos en los demás? ¿Acaso dejan de parecernos perniciosos cuando los llevamos a cabo personalmente?

Quien nos critica con fundamento nos hace un favor: si no está en lo cierto siempre podremos refutar sus argumentos y si, por el contrario, da en el clavo, nos ofrece la posibilidad de admitir nuestros errores y mejorar en pos de acercarnos un poco más a aquello que nos gustaría ver a nuestro alrededor, a aquello que valoramos en otras personas, a nuestros ideales.

Como expresa Herman Hesse en su obra Demian, sólo hay un deber y un destino: que cada cual llegue a ser completamente él mismo, que viva entregado tan por completo a la fuerza de la naturaleza en él o ella activa que el destino incierto le encontrase preparado para todo, trajera lo que trajera.

Porque, de hecho, además de un juez, todos llevamos dentro una esencia, un núcleo. De nosotros depende encontrarlo. Y no conociendo qué hay en nosotros de "natural" y qué de "artificial", ¿no podríamos pensar que hacer lo que nos venga en gana, lo que nos apetece en cada momento, irreflexivamente, podría oponerse tanto a nuestra voluntad como lo hacen las instituciones o los gobiernos? Quizá, de hecho, sea de esta forma como mejor nos cohiben y nos reprimen, atacándonos desde dentro, diciéndonos cómo tenemos que sentirnos, convenciéndonos de cómo debemos solucionar nuestros problemas.

Cuando la propaganda de nuestra sociedad dice A, la mayor parte de la población repite A y casi toda la minoría disidente se limita a cacarear B. Depende más de si me identifico o no con la gente que me rodea, que de qué opción considero mejor realmente. Todo tiene más sentido cuando hay un grupo detrás para darme la razón y apoyar mi decisión, sea cual sea ésta. Lo prohibido mola, me guste o no. El día en que ilegalicen beber gasolina a morro de la garrafa, allí me tendréis en el hospital con las tripas negras y burbujeantes.

¿Cuánto vamos a esperar para independizar nuestra conciencia? ¿Hasta cuándo vamos a permanecer girando en órbitas ajenas, que no nos corresponden, o directamente estancados e inmóviles? ¿Por qué diferenciar entre lo que queremos para nosotros y lo que queremos para quienes nos rodean?

Para llegar a Juez, antes de nada hemos de asumir la posibilidad de estar completamente equivocados en todo. El verdadero Juez da por hecho que en todo dilema dado, su primera aproximación al mismo parte de un punto de vista completamente sesgado.

Para llegar a Juez, estamos obligados a esforzarnos por cambiar aquello que nos desagrada de nuestra realidad cotidiana, empezando por nosotros mismos. El verdadero Juez sabe que la miseria no desaparece porque mire hacia otro lado.

Para llegar a Juez, exijámonos tanto a nosotros mismos como exigimos a los otros. El verdadero Juez no realiza separación ninguna: se juzga a la vez que juzga a todos los demás. Las fallas que vemos en el mundo reflejan las que nosotros mismos cometemos.

28.3.11

Recuerdos a la deriva II

* * * * * *
Cuando cerramos los ojos contemplamos el verdadero aspecto del tiempo y el espacio.
Desde la suficiente distancia, se nos ve formando parte de un organismo más grande.

No percibimos el cambio hasta que su acción devastadora roza de cerca alguno de nuestros pilares fundamentales, pero todo viene de antes. El cambio se va produciendo constantemente, derrumbando todo lo que intentamos mantener estable contra su naturaleza voluble.
Una vida más consciente nos convierte en guionistas de los acontecimientos que la forman.
No podemos vencer a los dioses: se vencen ellos mismos al transmutarse para contactarnos.
Un momento de clarividencia particularmente fuerte da lugar a los llamados déjà vécu.
Sólo el movimiento evita el estancamiento: no te gires sólo a ti mismo, gira con todo y, si todo gira contigo, te propulsarás hasta el infinito.


24.3.11

Hay pasión
no hay redención
porque no hay buenos ni malos.
El mundo simplemente discurre
entre pugnas de intereses (sorteándolos o no).

Sólo tenemos que saber
si queremos el vacío y la tristeza
de una sociedad de extraños
de muertos de cáncer
de dolores de cabeza
de asfalto y desierto
de desequilibrio ontológico, es decir, de extinciones de todo lo que no sea humano o capaz de soportarlo.

La elección, en cualquier caso, es egoísmo.

23.3.11

ATENCIÓN [IV]


A las fuerzas de seguridad y mantenedores de la Ley y el Orden en general
,

señoras y señores guardias de seguridad, fuerzas policiales, agentes de paz armados hasta los dientes, cuerpos militares, preservadores de la propiedad privada, fuerzas pacificadoras y/o humanitarias, guardaespaldas y otros relacionados:

Su trabajo sólo lo requieren asesinos, explotadores, potentados, magnates y sinvergüenzas de todo pelaje.
Todos los intereses que ustedes defienden, llámenlos públicos o privados, pertenecen a una clase concreta, la clase dominante, definida por contraste con aquellos que ni pinchamos ni cortamos en el pastel político-económico local, nacional y mundial. Ninguna persona con un mínimo de decencia les necesita en absoluto. Abandonen sus puestos de manera inmediata con el objetivo de hacer de cada nación, continente y planeta un lugar seguro para el resto de la población, lejos de su mezquindad zalamera y servil. Esquiroles de profesión, traidores de clase, protectores del patrón y enemigos de todos los desposeídos de la Tierra: antes de que puedan preguntar les aseguramos que no obtendrán retribución alguna por los servicios prestados. A lo sumo un par de hostias bien dadas y pueden darse con un canto en los dientes si a nadie se le ocurre una barbaridad más grande, por otro lado completamente justificada.


22.3.11

Cruza las puertas


Escribe poesía en las puertas de los retretes. Saluda a los vagabundos y hazles preguntas, saben más de la calle que tú. Provoca un escándalo si ya lo tienes en la punta de la lengua. Di lo que no debe decirse. Deriva. Practica la honestidad radical. Recrea situaciones inverosímiles con todo detalle en las mentes que te circunden. Duerme en la calle alguna vez. Ama con desgarro. Anima a desconocidos a narrarte las historias de su vida. Baila tu lengua en espacios dermo-geográficos que te secuestren el alma. Recita ditirambos a extraños. Comprende la necesidad de Apolo cuando aparezca. Practica la discordia. Descríbete en símbolos alquímicos. Implícate al máximo con los tuyos. Practica el rito y el sigilo. Forma una familia atípica pero unida. Estudia la Cábala. Visita bosques y montañas con frecuencia. Quema algo de vez en cuando. Desordena Babilonia. Traza verdades arcanas sobre paredes públicas. Dibuja con las manos sobre piel desnuda. Encripta proclamas incendiarias pero lánzalas de todos modos. Tira piedras. No toleres al que te quiera esclavo. Confecciona y remienda tus propias prendas. Acepta y reconcilia tus divisiones. Conviértete en guerrillero de la vida cotidiana. Fabrica un talismán y dótalo de significado. Descubre aristócratas entre harapos. Investiga nuevos caminos. Crea neologismos. Recupera tu vida. Disfrázate y lleva a cabo tus actividades diarias diligentemente. Explora el mundo sin separarlo de ti. Lleva al extremo cada encuentro. Difunde la confusión. Comparte tus inquietudes. Organízate en secreto. Expropia a las grandes superficies. Besa siempre como si lo hicieras por última vez. Vive conscientemente. Deconstruye tus miedos. Abrázate a ti mismo. Declárate nación independiente. Invoca demonios. Renuncia a la dominación. No permitas a las imágenes substituir la experiencia directa de las cosas. Crea y desecha dogmas. Asume la parte de verdad, de mentira, y de verdad-y-mentira que conlleva cada creencia. Considera seriamente el animismo. Desvínculate del imperio de la mercancía en lo posible. No dejes a los burgueses lucrarse a costa tuya, si acaso lúcrate a costa de los burgueses. Lee en idiomas que no hables. Aprende hipnosis. Pasión o barbarie. Investiga tradiciones arcaicas. Llora y sonríe. No rehúyas la soledad. Enamórate con todas sus consecuencias.
Dios está en ti. Descubre y haz tu voluntad, sólo tu voluntad y nada más.

Y si la locura se contagia, ¡empieza hoy mismo!

12.3.11

Apariciones Geográfico-Estelares Momentáneas [II]


Como puertas que se cierran
para nunca más abrirse
los momentos del pasado
a veces se congelan
encriptándose, cerrados
enclaustrados para siempre
en cavernas sin tiempo
sin entrada posible

11.3.11

Magia del nuevo eón




La magia se está alineando contra las formas opresivas del orden en muchos campos. La magia se opone a una psiquiatría y medicina destinadas a parchear al autómata dañado y reinsertarlo en el sistema. En vez de ello, la magia preferiría que las personas aprendieran a manejar su propia autodefensa mental y a tratar sus cuerpos con remedios más gentiles tales como las hierbas.
La magia rechaza la política como nada más que el deseo perverso de algunas personas de dominar a otras. Hace bien en disociarse de esta contienda de monos y en vez de ello aboga por la iluminación y emancipación personales, que son las únicas garantías reales de la libertad. La magia es anti-ideológica porque los principales productos de las soluciones ideológicas son represión y cadáveres.
La magia se opone profundamente a la religión. Aunque una religión pueda parecer benigna cuando está en su ocaso, al menos la mitad de la locura y de las muertes violentas de la historia han sido causadas por una adherencia insensata a las religiones. La magia se opone también a la superstición de que el mundo es enteramente material y de que las acciones de los seres humanos no están íntimamente entrelazadas con la esfera psíquica.

Para oponerse a las formas represivas del orden que a menudo se imponen a través de medios perversos, la magia se alinea con una visión de bien caótico. El compromiso de la magia con el bien se refleja en su preocupación por la libertad y conciencia individuales y en su interés en todas las otras formas de vida en este planeta. Al nivel más alto esto se manifiesta como cierto sentimiento indefinible por las “vibraciones” generadas por el pensamiento y la acción humanos.

El aspecto caótico de la magia del nuevo eón es la anarquía psicológica. Es una especie de “operación mindfuck” aplicada tanto a nosotros mismos como al mundo. El objetivo es producir inspiración e iluminación a través del desorden de nuestras estructuras de creencia. El humor, la creencia aleatoria, la contrainformación y la desinformación son sus técnicas.

Para dar un ejemplo inocuo, yo generalmente defiendo persuasivamente la astrología ante la gente común pero la ridiculizo ante mis amigos magos. El humor y la creencia aleatoria permiten el uso de la astrología para desordenar lo que la gente piensa de cualquier manera. ¿Significa eso que: a) soy un mentiroso, b) estoy loco, c) estoy iluminado, d) soy consciente de nuestra capacidad de vivir casi cualquier verdad?

Magia del nuevo eón. Psiconauta. Peter J. Carroll. 1987.

*Descargar en PDF (traducido al castellano)

9.3.11

Fugaz

Hace ya tiempo que casi nadie se siente verdaderamente solo o acompañado en ninguna parte.

7.3.11

Ramón Vila Capdevila

Quiero tener mi tumba
Lejos de los campos santos
Donde blusas blancas no haya
Ni panteones dorados

Quiero que a mí me entierren
Lejos de esos lugares falsos
Donde la gente al año viene
A depositar sus llantos

Quiero que a mi me entierren
Arriba en el monte alto
Junto aquel pino blanco
Que solo está en el barranco

Mi tumba quiero que esté
Entre dos piedras de canto
Compañeros míos han de ser
Pintadas culebras, verdes lagartos

No quiero que a mi entierro vengan
Curas laicos ni romanos,
Y las flores han de ser
Un manojo de punzantes cardos

Tampoco quiero que vengan
A decir discursos y salmos
Con banderas y oropeles
Vicio del mundo civilizado

Para discursos los graznidos
De los cuervos y los grajos,
El aullido del zorro viejo
Cuando ciego es abandonado

Ni luz de cirios que dan
Unas claridades de espanto
A mí me alumbraran
Las centellas y los rayos

Quiero que mi tumba sea
Cubierta de espinos altos
De zarzas grandes y espesas
Abrojos y salvajes cardos

Que brote a sus alrededores
Hierba para los ganados
Y que descanse a mi sombra
El perro negro cansado

Quiero que mi cuerpo repose
Lejos del bullicio humano
Junto al pino grande que hay
en el barranco solitario.

Ramon "Caracremada" Vila Capdevila
, corremontes y maquis libertario. Escrito mientras se recuperaba en una masía tras herirle la guardia civil.

Apariciones Geográfico-Estelares Momentáneas [I]


Una sombra que conquista una pared,
la muerde

No protesta, nada exige
El medio sirve de mensaje

Se le encienden las mejillas reflejando
los colores entre alegres y enfadados
de las miradas peregrinas

6.3.11

Nada existía a menos que la gente pensara que existía


A veces parecía estar diciendo que nada existía a menos que la gente pensara que existía, que el mundo estaba allí porque la gente se empeñaba en imaginarlo. Pero luego parecía decir que había montones de mundos, todos casi iguales y en el mismo lugar, pero separados por el espesor de una sombra, de manera que todo lo que podía suceder tuviera un lugar donde suceder.

Ritos iguales. Terry Pratchett, 1987. Pág. 191.