17.1.11

Blindaje o dinamita

Ante el estancamiento, sólo hay dos opciones reales: blindarse a uno mismo o dinamitarse.

Aunque pueda pensarse lo contrario, muchas personas se encierran en sí mismas cuando reflexionan sobre el hecho de que están atrapadas en un momento que, a pesar de no satisfacerles, parece no terminar nunca y no llega jamás a evolucionar, como recordándoles que lo mejor ya pasó y no queda nada por llegar.
La disonancia cognitiva resultante de este proceso, que va acompañado de una considerable sensación de frustración e impotencia, desencadena una problemática existencial que todos quieren resolver, y uno de los métodos es la negación del conflicto, el "blindaje" o burbuja aislada del mundo en el que la persona, al desconectar toda verdadera interrelación individual con el medio, oculta su propio drama.

Cada uno de estos caminos lleva a un destino diferente, pero mientras el blindamiento ya nos es bien conocido -nos sume en una repetición interna y circular de lo-que-supuestamente-somos a modo de mantra-, dinamitar voluntariamente nuestra estructura, formada por ideas, sentimientos, prejuicios, miedos, expectativas..., lo pone todo patas arriba, dejándolo por el suelo y al mismo nivel y nos permite una "objetividad" a la hora de mirarnos a nosotros mismos que pocas cosas consiguen.

Además de esto, el confinamiento nos cohíbe y coarta nuestros sentidos, es decir, anula toda posible experimentación en pos del mantenimiento de un statu quo que, previamente, ya identificamos como perjudicial. Dicho de otro modo, conservamos lo que tenemos, que no nos gusta, por el simple pánico a recordar que, en realidad, no lo queremos.

Y los más espabilados entre quienes lean estas líneas ya habrán observado el símil de este caso que comento con la situación política actual en el Imperio global que padecemos -un Imperio sin fronteras físicas-, donde se toleran todo tipo de aberraciones de las que nadie sale verdaderamente beneficiado (a menos que alguien quiera llamar placentero al hecho de saberse explotador y genocida que tienen que enfrentar los funcionarios de dicho Imperio cada día, si es que se atreven) antes que disponerse a volarlo todo por los aires y extraer de ello lo poco útil que quede, si es que queda algo, tras un análisis sincero del asunto.

No hay diferencia entre cambiar el mundo y cambiarse a uno mismo.
No hay "pasos que seguir", metas "sencillas" que dan lugar a otras más "complejas".
No hay adentro, ni afuera. Todo ya está sucediendo.

5 comentarios:

  1. Les parets d'aigua sabonosa reflexen un miratge de tranquil·litat i satisfacció a tots aquells que no tenen el suficient valor per punxar la bombolla.

    Molt bon text!

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  2. Toda revolución empieza y acaba en uno mismo. Y para hacer la revolución hay que hacer la evolución del individuo hacia la persona consciente. Te refieres a eso?

    Comentario a pie de página: Tengo presbicia y me cuesta un montón leer la letra pequeñita. En condiciones de baja luminosidad de cerca no veo un pimiento y tengo que alejarme casi medio metro. Como siga así no me llega el brazo para elejar el periódico. Menos mal que no hago caso de los periódicos y prefiero bloguear.

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  3. ¿Y qué es "uno mismo"? ¿Acaso podemos disociarnos de los procesos en que nos hallamos cotidianamente envueltos?

    Yo casi prefiero que el autor no explique el texto... basta por sí solo

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  4. Bueno, pero quien comenta de algo tendrá que comentar, digo yo. El mundo se explica por si solo, y sin embargo hablamos. Para que queremos los sinónimos?

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  5. Crec que el text parla de desprendre'ns de les càrregues que ens impedeixen evolucionar, dinamitar-les. Fins allò que podíem tindre com a principis fonamentals, a través dels quals visualitzàvem l'entorn, poden convertir-se en un obstacle, o dit d'una altra manera, en un blindatge o una bombolla.

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