22.5.11

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Cada traición efectuada por parte de aquellos que debían profesarnos amor, amistad o, al menos, respeto -habiendo compartido con nosotros cercanía, experiencias, vivencias, historias, momentos-, podemos tomarla con alegría: representa a todas luces una sorpresa, ¿y a quién no alegran las sorpresas?

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